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Cierre del año en clave CNV

Duelo y celebración

Cada vez que algo se cierra, podemos identificar en este periodo lo que podríamos llamar logros, hitos, cosas que para nosotrxs suponen un avance hacia nuestros objetivos y anhelos.

A la vez, también podemos identificar lo que podríamos llamar fracasos, intentos fallidos, experiencias de pérdida; cosas que despiertan nuestro dolor y parece que nos alejan de lo que queremos.

Marshall Rosenberg decía que el duelo y la celebración son dos caras de la misma moneda. Yo creo que encontrar el equilibrio entre estas dos experiencias tiene muchas ventajas.

  • Si solo celebramos, porque no queremos ponernos tristes en estas fechas, puede quedarnos dentro un poso de dolores no digeridos que no nos hace bien. Se va acumulando, se va estancando y cada vez puede ser mayor el reto de procesarlo de una forma sana.
  • Si solo nos quejamos y nos quedamos con lo dura que es la vida y las cosas que se nos resisten, tal vez nos falte la regeneración que puede aportarnos el valorar y reconocer lo que sí, lo que ya hemos logrado, lo que funciona y crece en nuestra vida.

Te propongo una actividad para cerrar este año en clave de CNV teniendo en cuenta todo esto.

Es muy sencillo y solo necesitarás reservarte un tiempo en el que puedas estar a tu aire y sin interrupciones. También puedes compartir la actividad con tu pareja o familia si lo deseas.

1. Brainstorming de acontecimientos de tu año.

Simplemente deja que vayan viniendo los recuerdos de las cosas importantes para ti de este año. En un cuaderno, puedes hacer dos columnas: duelos y celebraciones, y allí las vas anotando.

2. Necesidades y valores asociados a ellos

Repasa la lista de acontecimientos, empezando por lo que tenga para ti más sentido, lo que esté más vivo.

Para cada elemento de tu lista, lleva tu conciencia a las necesidades y valores que estuvieron presentes y cubiertos. Para esto pueden serte útiles las cartas o listados de necesidades.

Respira y saborea el valor que tiene eso para ti y deja que impregne tu cuerpo y emociones.

Puedes anotar las necesidades cubiertas que vayas identificando para luego recapitular.

A continuación, piensa en las necesidades y valores que no estuvieron presentes y cubiertas para cada elemento de la lista.

Deja que las emociones se expresen, ya surja llanto, enfado, frustración, dolor… dales espacio porque están ahí para que te des cuenta de algo.

Recuerda que son como los indicadores luminosos del coche: si lo apagas o lo ignoras, el problema no remite, al contrario, seguramente irá a peor.

Nota lo importantes que son esas necesidades no cubiertas para ti y recuerda que hay posibilidades infinitas de cuidar de ellas y hacerlas presentes en tu vida a partir de ahora, con diferentes estrategias. 

3. Estrategias posibles para cuidar tus necesidades y valores

¿Se te ocurre alguna? ¡Escríbela! Crea tu lista de estrategias posibles para cuidar de necesidades y valores que quieres que estén presentes en tu vida.

Algo que me gusta de este ejercicio es que, incluso en las cosas que he identificado inicialmente como duelos, encuentro algo que valorar y celebrar, y viceversa.

Es probable que durante el ejercicio te vengan a la mente personas que durante este año han contribuido a tu bienestar ayudándote a cubrir necesidades importantes para ti.

Si te apetece, puedes contactar con ellas y contarles cómo te han ayudado y de qué manera han sido importantes en tu vida.

Mediante esta práctica lograrás:

  • Claridad y calma, al cultivar la conciencia de tus necesidades y valores
  • Alivio y bienestar, al dar espacio a las emociones que surjan
  • Foco y conexión, al alimentar la gratitud y reenfocarte en lo que quieres

¡Cuéntame qué tal te va!  Me encantará leerte.

 

 

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