No quiere tomarse las pastillas

por | 9-02-26

Una mujer mayor con el pelo canoso apoya la cara en las manos, mirando hacia abajo con expresión preocupada o pensativa.

Hoy te hablo de un caso que veo con relativa frecuencia en mis sesiones: Madre mayor que no quiere tomar pastillas. Hija a cargo que se pone tensa, rígida y lo plantea como una imposición:

– Madre, te tienes que tomar estas pastillas.

– No quiero.

– ¿Cómo que no quieres? ¿Tú sabes lo que te puede pasar si no te las tomas?

– (no dice nada)

– ¡Te puedes morir, madre! Pronto y sufriendo mucho. TIENES QUE TOMARLAS.

– (sigue cerrada y encogida, negando con la cabeza)

– Mira, mamá. Es tu salud así que te las tomas o te las tomas. PUNTO.

 

Antes de nada, reconocer la dificultad que supone para una hija estar en una situación así. Detrás de estas expresiones hay una necesidad enorme de cuidado, contribución. Hay amor, miedo y dolor. Hay un anhelo profundo de evitar el máximo sufrimiento a un ser querido.

🫂 Desde aquí un abrazo enorme si estás pasando por una situación similar. Ojalá este mail tenga algo que te sirva aunque sea un poquito.

Es totalmente comprensible y no se trata de juzgar o juzgarnos cuando entramos en este modo imposición.

Hoy simplemente te invito a hacer una reflexión: ¿Cómo puede sentirse esa persona a la que se le impone algo?

Por mucho que sea “por su bien”. A nadie le gusta que le obliguen, no tener elección. Percibir esto nos cierra. Nos pone a la defensiva. Es algo humano: todas las personas necesitamos autonomía, libertad. Y algo se rebela en nuestro interior cuando lo vemos amenazado.

Tampoco se trata de abandonar y desistir sin más de lo que queremos.

¿Cómo abordar, entonces, estas situaciones?

Te planteo una conversación alternativa.

Una en la que la hija, en lugar de presionar y “meter miedo” para lograr lo que quiere, se expresa desde la vulnerabilidad, nombrando sus sentimientos y necesidades, mostrando empatía y cerrando con una petición concreta.

– Madre, cuando rechazas las pastillas yo me siento tan triste. Estoy convencida de que te van a hacer bien, y yo deseo tanto que puedas pasar estos últimos años lo mejor posible.

– Yo no quiero más pastillas, hija.

– Sé que no te gustan las medicinas, entiendo que no te apetezca tomarlas.

– Nunca me han gustado. Te arreglan una cosa y te estropean otra.

– Te entiendo, madre, que tengas desconfianza. Y al mismo tiempo, se me rompe el corazón cuando pienso en que podrías estar mejor de lo que estás. Yo necesito cuidarte, quiero atenderte lo mejor posible. Te quiero respetar y a la vez me da miedo que sufras.

– …

– Madre, me imagino que es difícil estar en tu situación y de verdad, comprendo tu resistencia. Yo solo quiero que estés bien, lo mejor posible y poder cuidarte como tú me cuidaste a mí.

– …

– La médica me ha explicado que puede haber una grandísima diferencia de calidad de vida si te tomas las pastillas o si no te las tomas.

– …

– Entiendo que no te gusten las pastillas y a la vez, quiero pedirte, por favor, ¿estarías dispuesta a probar a tomarlas por esta semana? ¿Qué me dices?

Si te pones en el lugar de la madre, ¿qué enfoque crees que habría generado en ti más apertura y disposición de hacer lo que pide la hija?

Dentro de muy poco comenzamos el programa Foco y Corazón.

En el segundo módulo practicarás los recursos de la Comunicación NoViolenta para la expresión honesta y cuidadosa: aprenderás a expresarte con claridad y fiel a tu esencia, descubrirás alternativas a la crítica, el juicio y la imposición, para expresarte sin dañar a la otra persona ni deteriorar la relación.

Te recuerdo que puedes fraccionar el pago y que las cosas importantes no se logran sin invertir tiempo, energía y también, a veces, dinero. El dinero por sí solo no da la felicidad, pero las herramientas y aprendizajes que puedes integrar gracias a él sí pueden incidir claramente en tu calidad de vida. Si es la economía lo único que te frena, contacta y vemos cómo hacerlo posible.

Y no te pierdas el testimonio de Yola. Te hago un spoiler. Empieza diciendo: “El dinero mejor invertido desde hace mucho tiempo”.

Únete al viaje. Son solo 12 plazas, el grupo se está formando. ¡Vente!

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

¿Te gusta mi contenido?

Suscríbete a mi newsletter y recibirás todas mis propuestas y nuevos contenidos en tu bandeja de entrada, ¡para que no te pierdas nada!

Como regalo de bienvenida, recibirás el ebook gratuito 3 claves para dejar de complacer y decir que no sin culpas.

Soy Noelia Jiménez, formadora, traductora y coach.

Comparto recursos para mejorar tus relaciones y tu comunicación en mis talleres, cursos y retiros

Te acompaño en tu aprendizaje e integración de una nueva forma de comunicar en mis sesiones de consultoría y acompañamiento

Contacta conmigo y te cuento más.
+34 628 125 176
noelia@palabrascomopuentes.com