– Estoy muy verde con la CNV
Decía una participante en un taller, al darse cuenta de que no tenía tan clara como pensaba la diferencia entre una necesidad y una petición.
Pocos días antes, en otro taller, otra participante decía entre risas:
– ¡He suspendido CNV!
Y a continuación explicaba que le había resultado imposible acoger con empatía la reacción de una persona ante su NO.
Bromas a parte, hoy quiero traer aquí una reflexión que me parece importantísima.
La CNV no es algo que se pueda hacer mal o bien.
Que se suspenda o se apruebe.
Es un enfoque que nos brinda una serie de recursos de conciencia y de comunicación que podemos ir aprendiendo e integrando.
Es también un camino de vida porque siempre habrá situaciones en las que no nos veamos capaces de: empatizar, expresarnos con calma, escuchar con apertura, decir NO…
Y eso no quiere decir que estemos haciendo algo mal.
Eso quiere decir que somos seres humanos.
- Con nuestras limitaciones y puntos fuertes.
- Con nuestras fluctuaciones y nuestros momentos de todo tipo.
- Porque estamos vivas y en constante aprendizaje y evolución.
Así que hoy vengo simplemente a recordarte que hay otra manera de encuadrar las cosas en esos momentos en los que salta el pensamiento automático de “lo estoy haciendo mal”.
Y es uno de los fundamentos de la comunicación consciente, empática y no violenta: acogernos a nosotras mismas con empatía y tratarnos con autocompasión.
Aquí van algunos ejemplos, libres de juicios y respetuosos con nuestra persona:
- En lugar de decirte…
– ¡He suspendido CNV!
… prueba a decirte:
– Ayer no logré responder con empatía a mi amiga cuando insistió después de decirle que no.
- En lugar de decirte…
– Estoy muy verde con la CNV.
… prueba a decirte:
– Me doy cuenta de que no estaba haciendo una petición concreta sino expresando mi necesidad de un modo abstracto.
- En lugar de decirte…
– Soy un desastre con la comunicación.
… prueba a decirte:
– Hace 2 días que quiero contarle algo a una amiga y aún no lo he hecho porque me preocupa su reacción.
Y cierro con una propuesta:
- Elige una frase de autojuicio, auto-reproche, “lo he hecho mal”… que te hayas dicho recientemente.
- Tradúcela a una expresión respetuosa siguiendo los ejemplos de arriba.
- Déjalo en comentarios en este artículo.
Con las frases que reúna tendré material para un próximo texto en modo Oda a la imperfección.
Porque no hemos venido aquí a ser perfectas, sino a sentir, conectar y crecer a cada paso.

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