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Mi película vs Los hechos

La observación es el llamado primer paso del proceso CNV (1. Observación. 2. Sentimientos. 3. Necesidades. 4. Petición). En mis talleres suelo comenzar hablando de las necesidades y los sentimientos, porque para mí constituyen el núcleo de nuestra experiencia en cada situación y porque nunca es demasiado pronto para empezar a trabajar la conciencia de las necesidades, que para mí es la pieza clave de todo este proceso, y lamentablemente suele estar bastante ausente en nuestra educación y cultura.

La fórmula de cuatro pasos propuesta por Marshall Rosenberg es muy útil para ordenar la vivencia, colocar cada cosa en su lugar y tener claridad. Pero en mi experiencia, a la hora de dialogar, nos puede servir igual empezar hablando de lo que observamos, que expresar lo que necesitamos, sentimos o pedimos. Depende del caso particular. Lo importante es tener claras las diferenciaciones (necesidad/estrategia; sentimiento/pensamiento; observación/juicio; petición/exigencia), asumir la responsabilidad de la parte que nos toca sin cargarnos con la de las demás personas, escuchar con empatía, expresarnos con honestidad, y tener presente que cada diálogo es un proceso que no sabemos a dónde nos lleva. Nuestra brújula será nuestra intención: conectar, entendernos, tener en cuenta las necesidades de todas las personas implicadas.

En muchos casos, para iniciar un diálogo constructivo y pacífico, podemos comenzar por algo tan sencillo como observar. Aunque en teoría es sencillo, no siempre resulta fácil. Observar es poner el foco en los hechos, apartando un momento las interpretaciones, para responder a la pregunta: “¿Qué ha pasado? / ¿Qué pasa?”. Distinguir lo que sucede de la “película” que nos montamos en nuestra cabeza, que algunas veces está llena de suposiciones, predicciones, exageraciones, generalizaciones, juicios, etiquetas…

Lo que sucede (y lo que nos decimos que sucede) desencadena reacciones y respuestas, porque estimula nuestros sentimientos, que están directamente relacionados con nuestras necesidades. Muchas veces, las películas que nos hacemos influyen mucho sobre nuestro estado de ánimo y nuestra actitud hacia la otra persona. Un pensamiento nos puede acercar a la tristeza, a la rabia, a la desazón… y también encender en nosotrxs un ánimo de castigo, de venganza (“se lo merece porque me ha hecho daño”) que nos impide autorregularnos incluso cuando sabemos que lo que estamos diciendo no es preciso y está impactando fuertemente sobre otra persona.

Seguiré hablando sobre la observación en las próximas entradas. ¡Hasta la próxima!

Puntos clave:

  • Es importante distinguir los hechos observables de las interpretaciones
  • Nuestra interpretación de la realidad influye mucho sobre cómo nos sentimos
  • Nuestra interpretación puede impedir que nos autorregulemos como podríamos

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