El nubarrón de los prejuicios

Hoy quiero contarte una pequeña anécdota que me da para reflexionar sobre los prejuicios y cómo influyen en nuestra forma de escuchar.

Ayer estaba hablando por teléfono con mi pareja: qué tal el día, y esas cosas. En un momento dado me contó que, en un ataque de nostalgia, había sacado su vieja consola y había estado jugando a videojuegos. Cuando escuché esto, algo dentro de mí se tensó. Hubo algo así como una pequeña decepción, una cierta alarma.

Me di cuenta enseguida de que estaba asociando el hecho de “jugar a videojuegos” con un montón de cosas: se disparaban prejuicios, estereotipos y asociaciones teñidas de juicio y desconfianza. En mi cabeza, como una nube negra, aparecía el pensamiento: “Jugar a videojuegos no es de adultxs, es perder el tiempo, no es enriquecedor”. Apareció también en mi cabeza un reproche: “¡Podías haber dedicado el tiempo a leer el libro que te regalé!” Y un miedo: “¡Oh, no! Videojuegos: más pantalla, más aplatanamiento. No vamos bien.” La nube negra amenazaba con impedir mi escucha abierta y calmada de lo que él estaba compartiendo conmigo.

Como sé cómo funciona todo esto, respiré, suspendí esos pensamientos un momento y decidí no expresar esos juicios y reproches que habían aparecido en mi cabeza. Le pregunté si se había divertido y me dijo que sí, y que había estado jugando un ratito y después había dedicado gran parte de la tarde a leer el libro que le regalé. Que ya estaba por la mitad y que le estaba gustando mucho, que le hacía reflexionar.

En ese momento sentí una sorpresa agradable y un alivio grande. Me alegré muchísimo de no haber verbalizado el reproche: “¡Podías haber dedicado el tiempo a leer el libro que te regalé!” Me di cuenta de que ambas actividades no son incompatibles, y sin embargo en mi cabeza estaban como separadas en dos cajas estancas. ¡Esto me dio qué pensar!

También me dijo que, si me apetecía, el fin de semana podíamos jugar a unos videojuegos que son para hacer deporte. Que podía ser divertido y nos haría movernos. Tuve una primera reacción interna de “¡Ni de coña me pongo yo ahora a jugar a videojuegos!”. No le dije ni que sí ni que no. Tampoco es plan de fingir entusiasmo cuando no lo hay, pero estaba lo bastante consciente de mis prejuicios como para no cerrar puertas tan rápido.

La conversación pasó a otros temas, y yo enseguida me di cuenta de que su propuesta seguramente estaba enfocada a cubrir necesidades que los dos valoramos: movimiento, diversión, novedad, compartir, jugar. Me imaginé risas, miradas, contacto. Reflexioné sobre qué necesidades y valores percibía yo que estaban en juego cuando surgieron mis prejuicios y reproches sobre el jugar a videojuegos. ¡Cuando el chacal se expresa, aunque sea para los adentros, algo importante está pasando! Y ya sabemos que siempre, siempre, hay necesidades y valores detrás de sus aullidos.

Asocié videojuegos con estancamiento, más pantalla. Me decía: “yo quiero interacción real, aprovechar el tiempo que pasamos juntxs”. Relaciono esto con necesidades de contacto físico, conexión, presencia.

Me entró miedo de que él se enganchara a la vieja consola, ocupara mucho tiempo en su vida, y esto tuviera efectos negativos sobre su estado de ánimo. El mensaje que veo tras de esto es: “Me importas, me importa tu bienestar”. Lo relaciono con la necesidad de cuidado. Y también de confianza. En sus recursos, en que sabrá cuidarse.

Confianza. Cuidado. Contacto físico. Conexión. Presencia.

Movimiento. Diversión. Novedad. Compartir. Jugar.

Cuando pongo el foco en estas necesidades, lo que representan para mí y el valor que les doy en las relaciones… ¡respiro! 🙂 Muchas de ellas están ahora mismo muy satisfechas en esta relación. ¡Y lo celebro muchísimo! Las que no tanto, me alegro de tenerlas más presentes para darles espacio en cuanto surjan oportunidades. ¡Actuar por el bienestar mutuo!

Me propongo estar atenta a las estrategias posibles para cuidar de esas necesidades. Está claro que una de ellas podría ser jugar a videojuegos un rato con él… No quiero que mis prejuicios me limiten y, después de conectar con las necesidades, estoy muy abierta. Ha desaparecido el peso del reproche y los juicios. Se ha apartado el nubarrón y ahora brilla el sol. Estoy más centrada en la realidad concreta y presente de este momento, desligada de las asociaciones negativas que había pegado como una etiqueta a la palabra videojuego. Siento espacio y libertad para valorar y decidir qué hago partiendo de una base sólida: las necesidades mutuas. Me siento libre, tranquila y confiada.

Publicado por Noelia Jiménez

Talleres, artículos y viñetas para cocrear una cultura de paz. Traducción especializada en Comunicación NoViolenta.

4 comentarios sobre “El nubarrón de los prejuicios

  1. Me ha encantado Noelia, me has ayudado a tomar conciencia de los prejuicios que tengo con los videojuegos 🙂 y he sentido mucha conexión con todo lo que has expresado. Muchas gracias como siempre por darnos más claridad con la CNV. Un abrazo

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  2. 🎉🍾 Celebro contigo el “Dar-te cuenta” de los ruidos de tu mente ….= poder elegir !

    Te deseo una muy Feliz Experiencia-2021, llena de descubrimientos y cubrimientos de necesidades propias y ajenas Besosssss 😘

    *————————————————-Maria Jesús Simón de Sande* Ditetista-Nutricionista Chef de Cuina GastroSaludable https://b-m.facebook.com/El-Arte-de-AlimentArte-198834956828709/

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