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Por qué nos molesta tanto recibir un «no»

Escuchar un “no” no suele ser agradable… Por lo general, entendemos que lo bueno es el “sí”. El “no” a menudo se ve ligado a ideas de fracaso, rechazo, perder. El sí se asocia a ganar, aceptación, logro.

Es fácil tomar el “no” como algo personal, sentir frustración y miedo, o tal vez ansiedad o estrés. 

Si me dicen que “no”, ¿cómo voy a conseguir eso que quiero? ¿dónde más buscar? ¿qué hacer para conseguirlo?

En el viejo paradigma son habituales ciertas creencias relacionadas con el “no” que influyen mucho sobre cómo lo recibimos:

  • “Si me dice que “no” es porque no le importo, o no lo suficiente”
  • “Me dice que “no” porque no me quiere / no le gusto / le caigo mal / quiere distancia entre nosotrxs”
  • “Mi pareja / madre / padre / hijx / amigx… ¡no me puede decir que no!”
  • “Si me dice que “no” es porque es una mala persona, una egoísta”
  • “Al decirme que “no” me está fastidiando y lo sabe: le da igual hacerme daño”
  • “Si me dice que “no” ahora, ¿todo lo anterior era falso?

Creernos todo esto nos sitúa en una posición en la que nosotrxs nos consideramos personas “rechazadas”, “apartadas” “no valoradas”  mientras que lxs demás, cuando nos dicen que “no”, son personas “insensibles”, “egoístas”, “mala gente”. 

Lo vivimos como una situación en la que parece que es imposible que las dos partes se cuiden y colaboren para el bien común.

Hemos asumido como “normal” que unas personas se sacrifiquen por otras y actúen en contra de sus propias necesidades. ¡Incluso lo vemos como prueba de amor! 

Y nosotrxs, cuando pedimos, vamos con el chip de que “tenemos que” conseguir el “sí”, sea como sea, porque de otro modo estaríamos ante un fracaso, una derrota, un rechazo. Y nos quedaríamos desamparadxs sin aquello que tanto anhelamos.

Hay creencias alternativas enmarcadas en un paradigma diferente que nos ayudan a liberarnos de este peso y dificultad a la hora de escuchar un “no”:

  • “Si me dice que no es porque hay algo importante para ella que quiere cuidar”
  • “El “no” que escucho no se refiere a mi persona sino a una estrategia concreta en un momento concreto”
  • “Que ahora me diga que “no” no significa que lo anterior no fuera sincero o que no me quiera y me valore de verdad”
  • “Mi pareja / madre / padre / hijx / amigx… tiene necesidades legítimas que le pueden llevar a decirme que no en determinados momentos”
  • “Que me digan que “no” a algo concreto no significa que me retiren su amor, que quieran distanciarse o que no les importe”
  • “Puede resultar difícil para la persona decirme que “no”, y si lo hace es porque tiene en cuenta sus necesidades y se responsabiliza de ellas”
Yo, cuando una persona me dice que “no” a algo, aunque en el momento se despierte algún sentimiento desagradable, acabo sintiendo alivio y gratitud.

¿Cómo puede ser? 

Porque veo que la persona ha sido capaz de decirme que “no” y eso me da confianza en que aquello a lo que me diga que “sí” probablemente va a ser sincero y no motivado por el miedo a decir “no”. 

Me digo que esa persona conoce sus necesidades y se responsabiliza de cuidarlas. Todo esto me da una sensación de tranquilidad y seguridad en la relación con esa persona.

Un ejemplo personal

La semana pasada había quedado con un amigo para ir a un concierto en Tarragona. El día anterior se me averió el coche y no tenía medios para desplazarme hasta allí. Tenía muchas ganas de ir a este concierto y ver a esta persona. 

Le pedí a una amiga con la que había quedado para comer, si no le importaba mover la comida a mi casa y después llevarme a Tarragona para poder ir al concierto. 

Yo casi contaba con que me diría que sí porque de todas formas habíamos quedado y yo sabía que ella iba a ir a Reus por la tarde y le iba de camino.

Sin embargo, me dijo que no.

Fue un “no” muy fácil de escuchar porque ella mencionó con mucha claridad y calidez las necesidades que quería cuidar: descanso, autocuidado y preservar sus energías para la actividad que tenía por la tarde y que era muy importante para ella. Estaba baja de energías por un tema de salud y no quería pasar tanto tiempo conduciendo.

Cuando escuché el “no”, sentí decepción, frustración. Pero no responsabilicé a mi amiga de mis sentimientos: ella estaba cuidando de SUS necesidades, y yo tenía otras opciones. Mis sentimientos tenían que ver con MIS necesidades.

¿Qué me aportaba a mí ir esa tarde a ese concierto? Disfrute, compañía, conexión, cambio, distensión después de toda la semana en casa trabajando…

Seguí buscando opciones de transporte pero al final no pude ir al concierto. 

Viví la frustración y el fastidio, estuve un rato con ellas, simplemente dándoles espacio. Al cabo de un rato conecté con la necesidad fundamental que yo asociaba con ir a ese concierto y tomar algo con mi amigo: pasarlo bien.

Y me dije: voy a pasarlo bien.

¿Qué puedo hacer para pasarlo bien sin coche? Con una tarde fría y gris, pensé que sería ideal regalarme una tarde de mantita + pizza + peli. Y así lo hice.

La conexión la tuve conmigo misma, el disfrute y el desconectar de la semana de trabajo también lo tuve. 

En lugar de quedarme “rayada” y dolida por el “no”, me movilicé para cubrir mis necesidades con los recursos disponibles en ese momento.

Por supuesto, es más fácil recibir un “no” cuando hay conciencia del “sí” dentro del “no”, es decir de las necesidades que cuida la otra persona cuando nos dice “no”.

Por eso es muy importante desarrollar la conciencia de las necesidades propias y la empatía, con una práctica regular a largo plazo; esto influye mucho en nuestra capacidad de escuchar un “no”. 

No hay fórmula mágica para que “nunca nos duela un no”, pero sí podemos atravesar los sentimientos que surjan, ver el “sí” detrás del “no” y hacernos responsables de nuestras necesidades con otras estrategias diferentes.

En el próximo artículo, voy a darte algunas claves para escuchar un “no”. ¡No te lo pierdas!

Y si quieres trabajar el tema del “no” y los límites conmigo en un taller presencial, te animo a que te inscribas al taller que ofrezco el domingo 10 de abril en Cunit (Tarragona). ¡Quedan muy pocas plazas!

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