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Cuando la CNV obstaculiza la conexión

Hace pocos días me pasó algo que dio para algunas reflexiones que me apetece compartir.

La Comunicación NoViolenta es una herramienta para favorecer la conexión, el acercamiento, el entendimiento mutuo. Y aporta unas claves muy claras y fáciles de entender. En mi vida ha supuesto un cambio enorme a mejor y por eso sigo formándome después de 10 años y compartiéndola en mis talleres y sesiones individuales.

Dicho esto, también puede suceder que, al tener mucha más conciencia y conocimiento de las microviolencias del lenguaje, sumado tal vez a que en nuestros círculos cada vez hay más personas que conocen y usan la CNV, nos vayamos haciendo tan sensibles a esas microviolencias que se despierte una actividad mental que en ocasiones puede interferir con la conexión.

Por ejemplo. Una persona me dice:

“Estás exagerando”.

“No haces más que exigirme”.

“Eres una intensa”

 

Si yo estoy conectada conmigo misma, en presencia, con el corazón abierto, puedo escuchar ahí una expresión necesidades insatisfechas, puedo ver más allá de las palabras y buscar la conexión y el entendimiento con la otra persona, aunque no esté de acuerdo con lo que dice.

Sin embargo, si yo estoy cansada, estresada o descentrada… probablemente voy a recibir estas palabras poniéndome a la defensiva.

Si además conozco la CNV y tengo una idea muy concreta en la cabeza sobre lo que es exigir, sobre la importancia de validar la vivencia de otra persona sin calificarla y sin etiquetarla, tal vez puedan salir reacciones del tipo:

“¡Yo siempre que pido estoy abierta a un “no”! ¡Eres tú quien ve exigencia en lo que digo!”

“¡No me digas que exagero, no respetas mis vivencias!”

“¡Yo no soy intensa ni soy nada, deja de etiquetarme!”

Evidentemente, estas reacciones no van a contribuir a la conexión… más bien al contrario.

En una situación reciente me pasó algo parecido y, mientras estaba “poseída por el chacal” dije muchas cosas que hicieron daño a la otra persona, no contribuyeron al entendimiento y, lo más importante:

No fui capaz de darme cuenta hasta mucho más tarde de que, detrás de esas frases sí que había una intención firme de conexión.

Eran simplemente expresiones honestas de una vivencia legítima, expresadas con los mejores recursos que esa persona tenía en aquel momento.

Esto me quedó claro por la forma en que esta persona acogió mis chacaladas: con comprensión y cariño.

Pero mientras escuchaba esas frases, por mi mente pasaban como el rayo mis conocimientos de CNV y esta vez, en lugar de ayudarme a encauzar la situación, contribuyeron a la escalada verbal por mi parte.

¿Qué conclusiones saco de esto?

  • Que la presencia es vital. La CNV no es un método, una fórmula, una técnica que se pueda aplicar de cualquier manera. Es fundamental estar presente, acordarse de respirar, acoger la vivencia propia y darse espacio interno.
  •  La importancia de la autoconexión para poder abrir el corazón a lo que llega de otras personas, ver más allá de las palabras concretas que usa para comunicarse.
  •  Que el autocuidado es imprescindible para poder ofrecer una presencia y comunicación sanas y amorosas a las demás. Si estoy agotada, estresada, angustiada… difícilmente voy a poder abrirme a las demás
  •  Que este lenguaje de vida no es algo que se pueda absorber de forma individual y ya está; que es en la interacción y el conflicto donde se pone a prueba y se afina. Y para poder sostener interacciones difíciles y conflictos eligiendo el camino de la noviolencia, vamos a necesitar apoyarnos en una comunidad que nos escuche con empatía, que nos valore tal como somos, que nos dé un lugar seguro.

¿Qué opinas tú? ¿Te ha pasado alguna vez que “la CNV” ha sido un obstáculo para la conexión? ¿Cómo lo has manejado? ¿Te sientes parte de una comunidad que te arropa?

 

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Soy Noelia Jiménez, formadora, traductora y coach.

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