Cuando hablamos de límites solemos pensar en poner límites a los demás. Queremos influir sobre su comportamiento, que dejen de hacer ciertas cosas, o que empiecen a hacer otras.
Pero, ¿qué pasa cuando eres tú misma la que no respeta tus límites?
Por ejemplo:
- Cuando te sobrecargas en el trabajo o llenas hasta el último huequito de tu agenda
- Cuando escuchas quejas infinitas sin rechistar, aunque por dentro estés harta y agotada
- Cuando sigues haciendo eso que sabes que te daña…
Yo estoy convencida de que hacerte responsable de tus propios límites te va a ayudar muchísimo a expresar y manejar los límites hacia fuera.
Aunque a veces es complicado, ¿verdad?
Sobre todo si hay bloqueos, miedos, culpas, inseguridades…
En cualquier caso, hoy te invito a que estés muy en contacto contigo misma, para darte cuenta de cuándo se está acercando un límite para ti y poder actuar en consecuencia.
Porque lo primero es saber cuándo se acerca un límite para ti
Muchas veces el problema es este: ¡que no te das cuenta hasta que no se ha sobrepasado!
Para evitar esto, es importante que, en tu día a día, vayas prestando atención a tus sentimientos, emociones y sensaciones.
Ahí hay mucha información supervaliosa.
Cuando notes alguna incomodidad, antes de que se haga más grande, respira y pregúntate si ya es suficiente y qué necesitas de verdad en ese momento.
Y si te cuesta identificar tus necesidades (algo bastante común, porque solemos confundirlas con estrategias), siempre puedes invertir tiempo y recursos en desarrollar esta capacidad.
Estoy segura de que tu vida va a cambiar cuando lo hagas.
¡Hablo por experiencia!
Después de muchos años desoyendo mis propios límites y diciendo que sí por defecto, he desarrollado un programa de 21 días que te puede ayudar mucho a priorizarte y poner tus necesidades sobre la mesa con asertividad y cuidando tus relaciones:
El Programa Decir NO sin culpas. ¡Empezamos muy pronto!
Hoy te dejo un tip para que empieces a identificar tus necesidades.
Las necesidades son universales, genéricas y hacen alusión a cualidades o valores que queremos experimentar y que contribuyen a nuestro bienestar y desarrollo en la vida.
Mientras que las estrategias son aquellas acciones concretas (opciones, decisiones, peticiones, propuestas…) que llevamos a cabo con la intención de cubrir nuestras necesidades.
Las necesidades están siempre en el fondo de todo lo que hacemos los seres humanos:
Por ejemplo, cuando nos sobrecargamos la agenda lo hacemos con alguna intención positiva: aprovechar el tiempo, avanzar con un proyecto, que a su vez nos aporta seguridad económica, que nos aporta equilibrio, que a su vez nos aporta tranquilidad…
Ahí vamos viendo las capas de necesidades.
Sin embargo, también hay muchas otras necesidades que quedan desatendidas cuando sobrecargamos nuestro día a día: descanso, recreación, espacio, diversidad, conexión con la familia…
Eso es solo un ejemplo: las necesidades son únicas para cada persona en cada momento.
Lo importante es que te escuches profundamente para tener claridad sobre qué es eso tan valioso que quieres cuidar en la situación.
Desde ahí, es mucho más fácil dar con estrategias coherentes y pedir, proponer o tomar decisiones en pos de nuestro bienestar.
Las estrategias son concretas de la situación y hay opciones infinitas.
Y recuerda: cuando dices NO a algo concreto, estás diciendo SÍ a una necesidad tuya, legítima y esencial para tu bienestar.
Aquí lo dejo por hoy. Seguiré hablándote de necesidades y estrategias en estas píldoras, porque es un básico imprescindible de la Comunicación NoViolenta.

0 comentarios