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Estar con lo que sentimos

 

Abrirse a los sentimientos, como comentaba en la entrada anterior, es clave para recibir el mensaje que nos traen.

Pero abrirse no quiere decir regodearse, por ejemplo, en la depresión o la rabia; alimentar el victimismo, o prolongar un estado de euforia que no se corresponde con cómo son las cosas en realidad.

Abrirnos a lo que sentimos y a las sensaciones que experimentamos significa, en este enfoque, estar con lo que nos pasa, sin más; en presencia y prestando la atención a lo que sucede a nivel corporal, sin intención de cambiarlo.

Esto tiene un efecto muy diferente a lo que sucede cuando, a raíz de experimentar emociones o sensaciones que no nos gustan, sostenemos y alimentamos pensamientos que nos hunden más, que estimulan nuestra rabia y reactividad hacia otras personas, o cuando tratamos de reprimir o disimular lo que estamos experimentando, esperando que así quede todo resuelto.

Cuando permitimos que el cuerpo se exprese, que se encoja, que se abra, que se tense, que se relaje, que surja el llanto o el grito, que tiemble, que se ensanche el corazón y la sonrisa… lo que sea que estemos experimentando en cada momento, le damos espacio a lo que está vivo en nosotros, y al darle ese espacio y esa posibilidad de ser y expresarse, se cumple una función importante (la de señalarnos que algo importante está pasando) y es más probable que acabe produciéndose una sensación de liberación y quedemos con apertura y disponibles para lo que traiga el momento siguiente.

Es mucho más probable que entonces nos resulte más fácil conectar con lo que queremos que suceda a continuación, con lo que es importante para nosotros a nivel de necesidades y valores, pues ahí es donde está la verdadera causa de cómo nos sentimos.

Lo habitual, sin embargo, suele ser adjudicar la causa de lo que sentimos a lo que hacen o dejan de hacer los demás, poniendo así en el exterior el foco y la responsabilidad sobre cómo estamos. Me siento así porque tú…

Evidentemente, lo que dicen y hacen las demás personas tiene un impacto sobre nosotros y sobre cómo nos sentimos, pero la causa está en nuestras necesidades. Me siento así porque yo necesito/valoro/anhelo…

Te comparto aquí 5 páginas con un ejemplo en forma de cómic sobre esta cuestión. ¡Espero que te guste y te aporte claridad!

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