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Qué son los límites: aclarando conceptos

Este artículo es el primero de una serie que he dedicado a los límites. Este tema me toca mucho por cuestiones personales, y es que yo he vivido muchos años totalmente ajena a esta idea e incapaz de identificar mis propios límites (y mucho menos, expresarlos y actuar en consecuencia).

Me ha llevado años llegar al punto en que ahora estoy con esto, y me siento muy feliz de haber hecho este camino. Me alegra mucho compartir contigo algunas reflexiones sobre este tema, que me parece fundamental para mantener relaciones sanas.

Espero que estos artículos te sean útiles e inspiradores. ¡Cuéntame en comentarios! Tu feedback me anima y me sirve para mejorar.

  1. Qué son los límites: aclarando conceptos
  2. Por qué nos cuesta poner límites
  3. Cómo identificar los propios límites
  4. Límites para cuidarnos: necesidades y acción
  5. El «no» y los límites: más allá de lo individual
  6. El «no» y los límites como castigo y expresión de dolor

Aclarando conceptos: norma, límite, acuerdo y amenaza

A menudo cuando hablamos de límites me doy cuenta de que no todo el mundo entiende lo mismo por esta palabra. Encuentro muy útil y clarificador parar un momento a desgranar conceptos, porque los matices importan y quiero establecer una base clara para entendernos.

A continuación unas líneas, a modo esquemático, para diferenciar límites de acuerdos, normas y amenazas.

Acuerdos
  • Estrategias consensuadas y revisables para cuidar las necesidades mutuas
  • Son resultado del diálogo

INTENCIÓN: Cuidarnos mutuamente con acciones que nos sirvan a ambxs

Ejemplo: Acordamos que si al discutir levantamos la voz nos avisaremos y nos daremos una pausa para bajar la tensión

Límites

Acción o decisión que YO tomo para cuidarme…

  • … cuando se ha roto / no se alcanza un acuerdo (y no estoy cómodx con ello)
  • … cuando sucede algo que no estoy dispuestx a aguantar

Son resultado de una decisión de cuidarme

INTENCIÓN: Cuidarme a MÍ modificando MI comportamiento

Ejemplo: (decido que) si me levantas la voz y no bajas el tono después de pedírtelo, me retiro de la conversación hasta volver a sentirme segura (y te lo comunico cuidando la conexión)

Normas

Estrategias impuestas por unas personas sobre otras para conseguir lo que se quiere.

  • Limitan el comportamiento de las otras personas

INTENCIÓN: Controlar lo que hacen las otras personas buscando un resultado mediante órdenes, imposiciones

Ejemplo: En esta casa no se levanta la voz

 

Amenazas

Quieren manipular el comportamiento de la otra persona para el beneficio propio.

INTENCIÓN: cambiar al otro, decirle cómo debe comportarse, controlar lo que hace

Ejemplo: Si me levantas la voz, no hablaré más contigo (tono de reproche, frialdad…)

 

Diferencia entre acuerdo y norma

Considero importante, a la hora de poner límites, ser conscientes de que lo que a menudo llamamos límites son en realidad exigencias. Es así cuando orientamos nuestro límite a controlar / modificar / eliminar el comportamiento ajeno por medio de normas impuestas.

Esto es muy habitual con lxs niñxs. Para gestionar situaciones difíciles y recurrentes, a menudo las personas adultas exigimos que se cumplan unas normas. Con ellas buscamos la protección y el cuidado pero, si lxs peques no participan en la creación de estas (acuerdos), no dejan de ser una imposición y así lo viven ellos (con frustración, rabia, impotencia…).

¿Estoy sugiriendo dejar de poner normas? No.

Como adultas, podemos recurrir a las normas para aportar contención, estructura, cuidado y seguridad.

Mi sugerencia es que, cuando su etapa del desarrollo lo permita, antes de recurrir a las normas impuestas de forma unilateral, incluyamos a lxs peques en la creación de acuerdos, teniendo en cuenta sus necesidades y su perspectiva.

Cuando un acuerdo no es posible, o no se respeta, podemos poner nuestro límite o recurrir a una norma.

En este caso, lo hacemos con el ánimo de cuidar, aportar seguridad y no con la intención de castigar o controlar, y así lo podemos expresar.

Y también tengamos en cuenta que la frustración, rabia o impotencia de lxs peques ante las normas o límites, muy probablemente tiene que ver con necesidades legítimas como: elegir, ser tenidxs en cuenta, ser vistxs, participar, libertad, etc.

Por tanto, podemos acoger esos sentimientos con empatía y agradecer que tienen ese mecanismo sano, porque es lo que les permitirá a lo largo de su vida hacer su camino sin caer dócilmente en la sumisión.

 

Diferencia entre límite y amenaza

La línea es muy fina. Sobre el papel pueden parecer casi lo mismo. La diferencia está en la intención y en la forma de expresar el límite y llevar a cabo la acción que me cuida. En el caso de los límites la intención es cuidar, y a la hora de comunicarlos y actuar en consecuencia pondremos cuidado, consideración. En el caso de la amenaza y el chantaje, la intención es conseguir que la otra persona haga lo que yo quiero, y eso se nota en el tono de voz, gestos, lenguaje corporal.

Límites: acciones para cuidarme y cuidar la relación

  • Tienen que ver conmigo (una parte de mí necesita protección)
  • Son acciones o decisiones que tomo yo, para mí (asumo responsabilidad)
  • No dependen del consentimiento ni de la participación de la otra persona
  • No son negociables, pero pueden convertirse en acuerdos mediante diálogo
  • No son flexibles, pero pueden cambiar (quizá hoy lo necesito y mañana no; quizá ahora lo necesito, aunque antes lo dejé pasar o no me afectaba).
  • Dan claridad sobre qué voy a hacer si cierta línea se cruza: cuando lo expresamos, la otra persona puede decidir con conocimiento de causa.
  • Puedo ser yo misma la que traspasa mis propios límites (por falta de conciencia, por inercia, patrones, dificultades…)

Un pequeño ejemplo personal para ilustrar esta idea de límites

En un momento dado yo convivía con una persona que tiene una visión de la vida y una forma de gestionar las cosas muy diferente a la mía.

Ambas estábamos en aquella época conociendo gente con ganas de tener una relación de pareja. Cuando conocíamos a alguien y después de un tiempo la historia no funcionaba, gestionábamos la decepción de forma muy diferente.

Para ella no tenía sentido lamentarse por algo que no iba a ninguna parte, y cuando me veía llorar por alguna decepción, me decía cosas como «¡No te puedes poner así por esto!», «¡Eso no es nada! Alegría, cabeza alta y a por otro».

Yo entendía su intención positiva (me quería ver animada), pero para mí sí que tenía y tiene mucho sentido llorar las pérdidas y las decepciones, darme el tiempo necesario para procesar lo vivido sin atosigarme para volver a estar «feliz y contenta como si nada hubiera pasado».

Durante un tiempo, cuando tenía alguna decepción y me llenaba la tristeza, por la relación que nos unía se lo contaba y me exponía a esos comentarios que no me ayudaban nada.

Intentaba hacerle ver que no me ayudaban y que para mí sería mucho mejor una respuesta más empática. Por lo que sea, ella no era capaz de darme eso. No me entendía, no le salía y no tenía sentido para ella.

Yo podía haber insistido en que ella cambiara su forma de ver la vida y los duelos… y haberme seguido quejando de que ella se comportara como lo hacía cuando me veía triste.

Pero decidí actuar para cuidarme.

Mi decisión-límite fue dejar de contarle mis decepciones en el momento en que me estaban doliendo más. En lugar de contárselo a ella, buscaba la soledad y la compañía de otras personas que sí me daban lo que necesitaba.

Y con ella lo compartía al cabo de unos días, cuando yo ya no tenía tanta necesidad de empatía y podíamos hablar un idioma más parecido.

Así, yo me cuidaba desde mi acción, sin empeñarme en «cambiarla» a ella o exigirle algo que no me podía dar.

¿Compartes esta visión de los límites? ¿Te lo habías planteado así alguna vez? Cuéntame en los comentarios, me interesa tu feedback.

 

En el próximo artículo te hablaré de por qué nos cuesta poner límites: creencias, cultura y hábito tienen mucha influencia en cómo manejamos estas situaciones, así que vamos a revisarlas para poder actuar desde lo que realmente queremos, y no desde lo que «nos han dicho que hay que hacer».

 

2 Comentarios

  1. anebela

    Excelente articulo, justo estoy trabajando con familias de niños pequeños donde la mayor necesidad es aprender a poner limites, y desde nuestras creencias, mirando al limite como algo externo, se nos complica la cosa, esta diferenciación que ofreces de mirada me parece super rica y expansiva. Muchas gracias, te sigo de cerquita con el próximo posteo. Anabela desde Argentina.

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    • noelia

      Gracias, Anabela, por tu comentario, me alegra mucho que mi texto te resulte útil. El segundo artículo ya está publicado: aquí el enlace. Ojalá también te sirva, y a lo largo de las próximas semanas seguiré con la serie. También estoy publicando píldoras con información sintetizada en instagram @noelia_palabrascomopuentes.

      Responder
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